Iñaki y 'Madame B'
Mientras el barco de Albelda se va a pique, los Urdangarin dan una lección de cómo mantenerse a flote
Creían que este verano la crisis se tragaría los yates? Pues no. La crisis es un gargantúa muy voraz pero de momento tiene con qué alimentarse. Está muy entretenida engullendo de un bocado las vacaciones de parados y asalariados, sus ahorros, sus pisitos de alquiler, sus utilitarios... Para cuando les toque el turno a los yates ya no quedará crisis o más bien ya no quedaremos ninguno de nosotros para verlo. Así que apenas hemos doblado el 'cabo de hornos' de este caluroso mes de julio y ya asoman por el horizonte estival las proas de muchas embarcaciones de recreo con famosos y algún que otro cateto a babor. Claro que ir en yate no garantiza el nirvana. El sábado sin ir más lejos naufragó en Ibiza el barco en el que navegaba junto a su familia el futbolista (y excapitán del Valencia) David Albelda. Tuvo que intervenir Salvamento Marítimo (¡a mí la legión!), porque chocaron contra unas rocas y se les abrió una vía de agua que casi los lleva al fondo. Esto les llega a ocurrir a los duques de Palma y media España (la más fina o engolada) lo habría calificado de metáfora, tal vez de justicia poética... La otra media directamente se habría partido la caja.
Sin embargo, no llegó la sangre al mar. Tras navegar un par de días por aguas de Menorca en el yate de unos amigos, Iñaki y Cristina siguen todavía a flote. Lo cual, con todas las vías de agua que tienen abiertas, es verdaderamente admirable. No digo que acaramelados, pero aun a riesgo de que Miquel Roca lance un '¡Protesto, señoría!', sí diré que se les ha visto muy cómplices: ora tomando el sol, ora zambulléndose con traje de neopreno, ora compartiendo un almuerzo marinero en popa... Y hasta brindando. No sé si por la libertad o por la cándida adolescencia. Pero brindando. Habrá que reconocer que a veces la Justicia española, de puro lenta, puede resultar insultante. 'Madame B' se llama el barco en el que se han paseado los Urdangarin. ¿B de dinero B? ¿B de Borbón? ¿O B de 'bacaciones', en ortografía post-reforma Wert? Tal vez B de barato, pues cuentan que el reportaje gráfico lo compró a precio de saldo 'Semana', tras haberlo rechazado otras revistas que consideran que la imagen de la pareja está más que devaluada. La cosa es que, devaluados o no, el imputado y la desimputada disfrutaron de unas jornadas de calma chicha en contraste con el temporal judicial que les sigue aguardando en tierra.
Y hablando de chicha, nada opondré a los incipientes michelines de la infanta. El suyo me parece el cuerpo más real (con minúscula) de todos los que aparecen estos días en las revistas, plagadas de estilizadas y curvilíneas replicantes como Sara Carbonero, alienígenas que han venido claramente a la Tierra con el único propósito de acomplejar a las pobres mortales. Cristina de Borbón en lo demás no sé pero por lo menos en el aspecto físico es de este planeta. Tita Thyssen también va tomando forma humana (gracias a la edad). La baronesa ha navegado por Saint-Tropez en su yate Mata Mua (lo iba a llamar Mata Hari, pero se cortó), en compañía de su seguro servidor Manolo Segura. Porque sin ser su marido, ni su novio, ni su amante, él es el padre biológico de Borja. Y con eso... Con eso tiene bastante.

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