Ninguna mujer en España maneja los hilos de la droga como 'La Paca'. Los horrendos crímenes salpicados de canibalismo de García Escalero, el 'matamendigos', aún resuenan en los anales de la crónica negra del país. Hassan El Haski, Fouad El Morabit y Youssef Belhadj purgan en el más absoluto régimen de aislamiento sus sangrientos crímenes en los infames atentados del 11M. El etarra Juan Carlos García Chouzas, alias 'Gadafi', tiene tiempo para que le atormenten las caras de sus 20 víctimas. Incluido Fabio Moreno, el hijo de un guardia civil cuyo coche bomba hizo volar por los aires. Tenía dos años.
Son sólo algunos de los presos de alto riesgo de las cárceles de la Comunitat. Entre ellos está también, desde hace dos semanas, José Bretón. El asesino de los niños de Córdoba cumple pena en una celda de aislamiento de ocho metros cuadrados de la cárcel de Villena. «Cerrado a hablar con nadie», según los funcionarios, y con un pavor: ser envenenado. Por ello apenas come otra cosa que conservas y alimentos precocinados del economato.
La mitad, reincidentes
Su llegada a la Comunitat completa un panorama que ya era rotundo: las prisiones valencianas acumulan el mayor número de presos peligrosos de toda España. Casi la mitad de los reclusos son reincidentes, unos seis puntos por encima de la media nacional, «y estos internos son los más conflictivos», según el sindicato Acaip. Todo en los módulos más masificados y con menos proporción de funcionarios (uno para cien reos, según los sindicatos).
Ellas no se quedan atrás. Según la Secretaría de Instituciones Penitenciarias, una de cada cuatro presas considerada «muy peligrosa» está en la Comunitat. Francisca Cortes Picazo, 'La Paca', reina del narcotráfico en Baleares y hacedora de una fortuna que se dice roza los 20 millones de euros, lleva un 'tour' carcelario. Palma, Zuera (Zaragoza), Picassent y ahora Villena. «Se la mueve cada cierto tiempo por seguridad», asegura un funcionario. Su facilidad para hacerse la 'jefa' entre las reclusas y sus muchos métodos para estar en contacto con el exterior obligan a tomar esta precaución.
Asesinatos como un cuento
«Naciste para sufrir». Es el agobiante tatuaje que luce en su cuerpo Francisco García Escalero. 'El matamendigos' hace 18 años que tiene su hogar en el psiquiátrico de Fontcalent. Mató con sus manos a 11 indigentes. Se deleitó con prácticas necrófilas y caníbales. «Ahora es un corderito... atiborrado de pastillas. Cuenta sus asesinatos como el que lee un cuento», apunta un funcionario. Sin atisbo de arrepentimiento, le queda poco tiempo para hacerlo. «Está a punto de palmarla», añade el vigilante.
En la Fundación Jiménez de Madrid aún recuerdan la horripilante escena de la doctora Noelia de Mingo tecleando ante un ordenador... con la pantalla apagada. Fue la antesala del baño de sangre que protagonizó en 2006 en el centro médico. Mató a tres personas. Hoy entra y sale de Fontcalent (condenada a 25 años de internamiento psiquiátrico). «Lleva así años. Los médicos dicen que es el mejor tratamiento. Y no le va mal, porque aquí han intentado agredirla varias veces».
Cómo son las celdas de aislamiento de Villena también lo sabe bien el grapo Israel Torralba Blanco. El terrorista ha pasado unas cuantas veces por ellas a causa de broncas en la cárcel. Cumple más de 100 años de prisión por matar a un policía y dos guardias jurados en asaltos a furgones blindados. En círculos anarquistas se le considera un 'mártir del Estado'. Entre rejas saben bien lo que realmente es. «No ha abandonado sus convicciones. Y tiene un hielo en la mirada que yo no había sentido en 20 años de profesión», puntualiza un funcionario.
Y eso que los vigilantes están acostumbrados a aguantar los ojos más gélidos. Juan Carlos Iglesias 'Gadafi' es de los pocos históricos de Eta que quedan en cárceles valencianas. «A muchos los han ido acercando hacia prisiones del norte», puntualiza otro funcionario. A Hassan El Haski, Fouad El Morabit y Youssef Belhadj les miran pocos a los ojos. En régimen de aislamiento, son tres de los últimos terroristas del 11M recluidos en la región. Los funcionarios no especifican la cárcel de los terroristas islamistas por motivos de seguridad. Los demonios abundan entre rejas.

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