Detenida una cuidadora por maltratar a una anciana impedida que no podía hablar
Una vecina acudió a la policía tras ver por una ventana cómo la agresora propinaba bofetadas y zarandeaba a la víctima en su casa de Benicalap
El calvario de Concepción C. P., de 86 años, ya ha terminado. La anciana impedida sufrió bofetadas, arañazos y zarandeos sin ninguna posibilidad de pedir ayuda a sus tres hijos, que la visitaban a diario en su casa del distrito de Benicalap. La cruel maltratadora, la mujer que debía cuidarla, ha sido detenida e imputada por un delito de malos tratos continuados tras una investigación de la Policía Nacional.
Los familiares de Concepción no sospecharon de la cuidadora, una mujer de nacionalidad marroquí que les recomendó una asociación religiosa. «Estuvo interna dos años en la casa y siempre se mostró muy cariñosa con mi madre delante de nosotros», explica un hijo de la víctima. «Si hubiésemos tenido la más mínima sospecha de los malos tratos habríamos acudido a la policía», añade con firmeza el familiar. Cuando la cuidadora disfrutaba de sus horas libres, la anciana se quedaba en la casa con sus hijos, pero no podía hablar debido a su grave estado de salud. «Sólo movía los ojos», explica un hermano de la víctima. «Nunca podíamos imaginar lo que estaba ocurriendo. Nos ha engañado a todos, y eso que estaba recomendada por unas monjas», se queja el hombre.
Según informaron ayer fuentes policiales, la víctima «tiene impedida parcialmente el habla y la movilidad», por lo que pasaba la mayor parte del tiempo en la cama. El alzhéimer le causó una demencia progresiva y crónica, pero sus hijos se turnaban en sus horas libres para hacerle compañía todos los días.
Los familiares de Concepción habían detectado con anterioridad lesiones que podrían responder a posibles malos tratos, como hematomas en las sienes y la nariz, mejillas irritadas, labio inflamado y arañazos, aunque la cuidadora decía que la anciana se causaba las heridas ella misma al golpearse de forma accidental contra la barandilla de la cama.
Además, los hijos de Concepción llevaron las gafas de su madre a una óptica varias veces para que ajustaran las lentes y la montura. Cuando iban a visitar a su madre encontraban las gafas desencajadas, pero nunca pensaron que el motivo se debía a las bofetadas que presuntamente le propinaba la cuidadora. «Delante de sus hijos siempre era muy cariñosa y le ponía cremas en las heridas y hematomas. También estaba muy aseada», insiste el hermano de la anciana.
El calvario de Concepción terminó cuando una vecina denunció ante la policía que había presenciado los malos tratos desde su ventana. La mujer explicó que la cuidadora obligaba a comer a la anciana de malas maneras, le introducía la cuchara a la fuerza en la boca y le limpiaba la cara a golpes con un trapo. Además, aseveró que vio cómo zarandeaba y abofeteaba a la enferma mental.
Tras tomar declaración a la vecina, la Policía Nacional acudió a la vivienda de Benicalap y arrestó a la cuidadora por un delito de malos tratos continuados. La detenida, que no tiene antecedentes policiales, pasó a disposición del juzgado de instrucción número 7 de Valencia, que acordó su libertad provisional. También dictó una orden de alejamiento de la víctima y le prohibió comunicarse con la anciana.

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