domingo, 11 de mayo de 2014

El derbi, para el LEVANTE UD

El derbi, para el LEVANTE UD

Un Levante UD con más iniciativa, orden y eficacia gana con merecimiento sobre un Valencia decepcionante, que sólo funcionó con impulsos individuales



Orriols acabó haciendo la ola mexicana, transportado por el éxtasis producido por la contundente victoria del Levante UD sobre un Valencia con todos los signos de un equipo de fin de época y al que, a falta de una jornada para la conclusión del campeonato, tiene la oportunidad de superar por primera vez en la historia. El conjunto azulgrana fue el digno merecedor de la victoria al ser superior en todos los órdenes del juego, desde la intensidad al orden, y también en eficacia. Los de Pizzi se exhibieron muy por debajo del prestigio histórico que exige un escudo que pasa por horas bajas.

El Valencia todavía no sabrá explicar cómo pudo salir airoso de la primera parte, en la que el Levante UD, directo y con las ideas claras, se le subió a la chepa y le sometió con constantes arreones. El conjunto azulgrana se erigió en dominador claro del primer acto, superados unos primeros minutos de tanteo en los que el Valencia no supo muy bien qué hacer con la pelota en los pies. Los locales, con estímulos mucho más automatizados, aprovecharon la indecisión, que también era desgana, que su rival ha mostrado a domicilio durante todo el curso. El Levante UD vio en seguida dónde estaba la fuga de agua del Valencia, en el flanco izquierdo de su defensa. Senderos, recambio de Mathieu, era una invitación a la barra libre. El central suizo, que nunca fue un fino estilista, y a pierna cambiada encadenó malos despejes y entregas deficientes. Además, Casadesús le ganó la partida con autoridad en velocidad en el minuto 12, en la primera gran ocasión «granota». En realidad, la clave que decantaba el encuentro del lado levantinista empezaba en la batalla de la medular. Por esa zona ya se desniveló el duelo contra el Atlético. Caparrós repitió el trivote y su conjunto gozó de superioridad numérica, con el músculo y la potencia de Sissoko, Diop y Simao Mate, ante Javi Fuego y Parejo, desbordados en la contención y que echaron en falta, más que nunca, la presencia tranquilizadora de Keita.

Los aficionados entraban en calor, intercambiándose cánticos cargados de socarronería, y el Valencia, con Parejo tapado, sólo acertaba a replicar de forma muy aislada y en aventuras individuales de jugadores como Feghouli y Fede que, ante todo, son más intuición que aportación colectiva. Una combinación entre el argelino y el argentino se tradujo en la mejor ocasión valencianista del primer acto. Fede acertó a darle de volea y, con Keylor batido, Vyntra sacó bajo palos. En otro disparo de Cartabia acabó la producción ofensiva del Valencia antes del descanso. El resto, fue dominio «granota», por momentos abrumador. El Levante UD ha aprendido, respecto a otros derbis, a encauzar la motivación en un juego incisivo y no a caer en cierta histeria, atenazado por las expectativas, siempre gigantes, que el duelo reúne para su hinchada. El estadio rugió contra Velasco Carballo cuando en el minuto 19 no señaló un posible penalti sobre Barral, en otra indecisión entre Ricardo Costa y Senderos, y que sólo la repetición televisiva dice que no es. El Levante UD continuó desbordando con facilidad en tres cuartos de cancha y ganando todos los duelos a pelota parada, sobre todo en los saques de esquina. En uno de esos córners, en el minuto 42, Sissoko remató completamente solo pero picó en exceso su remate.

No fue gol y el Valencia se sintió más vivo tras el descanso. El juego se equilibró y los dos técnicos movieron muy pronto el banquillo. Caparrós tiró de atrevimiento con la entrada de Xumetra por Diop. Pizzi dio oportunidad a Jonas y sustituyó a un Paco Alcácer desquiciado entre su escasa participación y una peligrosa tarjeta. El Valencia, movido por un Parejo que empezaba a sentirse liberado, fue el primero en avisar, con un centro de Fede voleado por Vargas y desviado con el pie por Keylor. El Levante UD notaba el crecimiento visitante y reculó instintivamente, cómodo sin la iniciativa. Ivanschitz, necesario, entró para volver a tener el contacto con la pelota y a Ángel, para estirar el campo. La entrada del delantero canario se dejó notar de inmediato. Un balonazo desviado con la cabeza por Ricardo Costa le habilitó para encarar a Alves y batirle por bajo. El gol era legal pero el asistente dudó y, durante dos minutos se montó un formidable lío de protestas, con una escaramuza incluida de Juanfran ante el banquillo visitante. El tanto, con toda justicia, acabó subiendo al marcador.

Pizzi quiso tirar de épica „una recurso excesivo y preocupante este año„ con la aparición del inédito Vinicius por Fuego. La acumulación de efectivos apenas aportó peligro y, además, propició contragolpes como el que condujo Ángel y finalizó Ivanschitz. El derbi era «granota».


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